NARCOPALABRAS

NARCOPALABRAS. NARCOREALIDADES. NARCOFICCIONES

El uso indiscriminado de la palabra Narco permea documentos académicos, ficciones y noticias. El prefijo narco surge inicialmente de la palabra narcótico. Tanto narco, acortamiento de narcotraficante convertido en prefijo, como narco-, elemento compositivo, se incorporan al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua,

La RAE, en la vigésima segunda edición (2001): “narco (acort.). narcotraficante. Y narco- (de narcótico). Significa ‘droga’. Sin embargo, muchas palabras formadas con el elemento compositivo narco- ya circulaban en los medios impresos. En esta lógica, ‘narco’ es una apócope de narcotraficante, o sea, persona que trafica con narcóticos. La palabra narcótico significa que hace dormir. Es el tráfico de una sustancia que adormece. La relación con el adormecimiento me resulta interesante cuando pienso en los productos audiovisuales como un elemento narcótico. Esto se  relaciona profundamente con el enorme protagonismo que se ha dado al narcotráfico como una ficción glamorosa que viene a negar las causas profundas generadas por la guerra, contra el tráfico de estupefacientes.

La excesiva circulación de información, fácilmente convierte al consumidor-usuario en un especialista en historia, en un opinador que sustenta sus valoraciones en productos audiovisuales e informativos de mayor alcance mediático. Leer el hecho ficticio como una realidad y los hechos coyunturales que suceden en el presente, al igual que en los años 80, son soportados por el conocimiento previo tomado del mundo del entretenimiento y el espectáculo noticioso: 

Se ha puesto de relieve hasta qué punto las news (sic) descansaban sobre los mismos resortes que el espectáculo: dramatización de sucesos, búsqueda de lo sensacional, fabricación artificial de vedettes, la totalidad de la información está intencionadamente marcada por la rabiosidad de la primicia y por la voluntad de dar a conocer la novedad y lo inesperado según una lógica análoga a la de la moda. (Lipovetsky, El Imperio de lo Efímero. 1990, p.264) 

La mundialización de la problemática del narco y su hípervisibilidad mediática estimula la creación constante de nuevas palabras compuestas que son publicadas en diferentes medios de información, como narcocasa, narcoavión, narcoguerra, narcoterrorismo, narcoguerrilla, narcoavioneta. Las definiciones suelen darse desde un espacio coloquial y consecutivo, por ejemplo, narcoperro: perro encontrado en una narcocasa: casa en la que estaban haciendo una narcofiesta: fiesta en la que estaba tocando una narcobanda: banda que toca narcocorridos: música tradicional mexicana en la que se cuentan las hazañas de los narcos.

El uso del prefijo en los titulares invita al lector a entender que el artículo está relacionado con el narcotráfico, lo cual puede ser un gancho seductor puesto que este tema es de alto interés para diversas audiencias.

A diferencia de estas enunciaciones de tono sensacionalista, los fenómenos mediáticos como la narcoliteratura, los narcocorridos o las narcotelenovelas, que conforman un conglomerado de producción cultural derivado de la narcocultura, funcionan como soporte del mito de lo narco en la sociedad. Sus mecanismos son las narrativas, los imaginarios, lo mítico y la estética, en conjunto forman una ficción histórica para la audiencia del entorno de vida de los narcotraficantes.

NARCODISTRACCIONES

El término narcoterrorista, asociado a narcoparamilitarismo y narcoguerrilla, es bastante utilizado en los medios de comunicación colombianos y ha modificado el modo como se denomina a los dos principales grupos armados partícipes en la guerra. El uso del prefijo sustenta una serie de informaciones que suponen la financiación de los grupos con dineros provenientes del narcotráfico. La clasificación de ambos bandos con el mismo término desdibuja las diferencias entre los dos tipos de narcoterroristas, los unos apoyados por el Estado y los otros alzados en armas en contra del Estado. A causa de esto, se minimizan las razones de la guerra a una mera lucha por control del tráfico de estupefacientes; se inmiscuyen los relatos públicos relacionados con los grupos guerrilleros, cuya representación mediática ha sido creada por sus contrincantes. La satanización de este último ha contaminado otras fuerzas de oposición no armada, lo que ha justificado las masacres perpetradas por los narcoparamilitares contra la población campesina acusada de colaborar con la narcoguerrilla. 

El imaginario colectivo ha sido manipulado a través los medios que desinforman y adormecen, en un acto de narcosugestión maniquea. Este relato asume valores, establece y elige entre buenos y malos, de acuerdo con los intereses de políticos inescrupulosos. Incluso, con estas estrategias, podría suceder que en algún momento califiquen este proyecto como narcoarte.

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    PLATA O PLOMO

    PLATA O PLOMO

    El enunciado “plata o plomo” es una de las citas más internacionalizadas de la marca Pablo Escobar a pesar de su muerte. Esta brillante frase que respaldada por toda una idiosincrasia nacional,  ha servido como  fuente de inspiración para una enorme gama de productos, auténticamente colombianos, una rentable variedad de souvenirs que permiten a los consumidores entrar en contacto publicitario con una de las figuras con mayor proyección internacional de Colombia. Esta frase se hizo popular gracias a una escena en la que Pablo Escobar, al ser descubierto en un retén del ejército con un cargamento de contrabando, le ofrece al interlocutor que lo confronta la posibilidad de recibir dinero: plata o recibir una lluvia de balas: plomo. 

    La personificación del asesino a sueldo en esta parodia de un video musical, inspirado en la figura del rapero gángster de los videos musicales, cuenta una ficción en la que el acto de matar es banalizado, como en las películas de acción, uno tras otro. los cuerpos de los actores caen  acribillados bajo las balas de los protagonistas, se actúa sobre la actividad asesina y se registra la muerte en masa indiferentemente. Las historias sobre los crímenes se parecen a la realidad, el protagonista reflexiona sobre su peligro, confiesa específicamente, se siente orgulloso de sus asesinatos. La sangre derramada en la televisión no salpica, pero la forma en que se relata la muerte a diario es la percepción de la realidad de los consumidores.

    En la parte final la canción cambia la perspectiva y se frasea: Machismo que me mata, que te mata, que los mata Plomo, plomo, plomo, todo por la plata (bis) 

    Con esta frase se trae un final conclusivo para el discurso contradictorio que expone la canción, el machismo como responsable de la muerte de muchos. El machismo como un accionar nocivo que me mata, que te mata, que los mata. Esa construcción de masculinidad tóxica que perfora con plomo  los cuerpos de otros y está dispuesta a recibir plomo con tal de ganar plata. Esto no es más que un intercambio normal en el sistema necro-capitalista; los asesinos y los cadáveres putrefactos, se convierten en valor de cambio en el negocio de los tráficos cobijados por la ilegalidad mediática. Allí, multitudes hombres compiten por avanzar en una pirámide de poderes, aplastándose unos a los otros y quien está al mando no es el más capaz o el más inteligente, sino el más sanguinario.

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      LA MARCA PABLO ESCOBAR

      LA MARCA PABLO ESCOBAR

      La marca Narcos encierra otra marca llamada Pablo Escobar, pero también lo son cada uno de los actores, el director, el guionista, la DEA, el Cártel de Medellín, los artistas que participan allí, el cantante de la banda sonora, las modelos que actúan. Todos ellos son marcas respaldadas por un currículo profesional que se mide de acuerdo con estándares instaurados por el protocolo del régimen del semiocapitalismo:

      No importa de qué se trate. Universidades como Harvard, museos como el Louvre, compañías de seguros y hospitales, autores, actores, deportistas son marcas. Casi todas las cosas que aspiren a pervivir con fuerza deberán reencarnarse en una imagen de marca, en una marca con imagen. La imagen salva. (Verdú, 2003a, p.39)

      La oportunidad de difusión de contenidos de una serie televisiva en línea es mucho mayor a la de cualquier otro producto audiovisual, porque sus posibilidades de ramificación se potencian gracias a las redes sociales y a los subproductos que se derivan de cualquier relato mediático de alto impacto. No basta con que el producto exista, sino que a través de estas plataformas se hable de él, sus protagonistas son entrevistados, se hacen memes, fan pages, programas de farándula, chismes, portadas de revistas y toda una estructura que tiene como objetivo posicionar la marca en la mente del consumidor y, de paso, los elementos ideológicos con los que está comprometida. La flexibilidad de los tiempos de recepción y la amplia presencia de contenidos en redes sociales hacen de Netflix un innovador modelo de negocio en la producción, distribución y consumo de contenidos audiovisuales. Estas prácticas publicitarias forman parte del sistema transnacional de relatos que presentan narraciones fragmentadas en torno a sucesos históricos, geográficos y políticos que se presentan como realidades asociadas a la identidad nacional. De acuerdo con Gilles Lipovetsky en su texto El imperio de lo efímero (1990b), 

      Los mass-media inducen al individualismo, al consumo del espectáculo en reemplazo de la realidad, al abandono de las utopías en pos del pragmatismo, a la búsqueda del progreso individual sin importar lo que suceda a la colectividad, “estimulando las actitudes pasivas, embotando las facultades de iniciativa y creación y desalentando las actividades militantes; la cultura de masas no hace más que ampliar la esfera de desposesión subjetiva y actuar como instrumento de integración en el sistema burocrático y capitalista” (p.264).

      La marca Narcos y la marca Pablo Escobar son exitosas en el mercado del entretenimiento, dado que son reconocidas internacionalmente. Son la representación de intereses que van más allá de lo meramente comercial, pues su caracterización no es ingenua. Están basadas en archivos para reconstruir un insistente relato que evidencia una posición política frente a los hechos. Incluso, sus narrativas alteran información y hechos que aún hoy son objeto de investigación judicial. La ambientación histórica perfila a un país azotado por el narco y la amenaza comunista, sin hacer referencia a la asociación directa entre el Estado en su momento, el paramilitarismo y el narcotráfico como parte de un proyecto político de largo aliento ya consolidado. Ni mucho menos se presenta la relación del conflicto armado en Colombia con el régimen neoliberal sostenido en la corrupción, el genocidio y la impunidad. En resumen, las narcoseries y las narcotelenovelas son la reescritura espectacular de la historia con guiones, pensados estratégicamente y puestos en escena en diversidad de formatos, cuya meta es contarle al ciudadano la versión oficial de los hechos y justificar una guerra narcotráfico.

      Como dijo el director de cine Michael Moore al recibir el Oscar por su documental Bowling for Columbine (2002), en marzo de 2003: 

      “vivimos en tiempos de resultados electorales ficticios que deciden un presidente ficticio que nos manda a la guerra por razones ficticias” (citado en Vega, 2003, p.30).

      Siguiendo esa lógica, las noticias tendenciosas se soportan sobre relatos ficticios y, como consecuencia de la repetición de los mismos discursos, se justifica lanzar bombas sobre la población civil, mientras la sociedad teledirigida aplaude la mano dura del terrorismo estatal. Ese espectáculo de la violencia solo es observado en las pantallas y es explicado por periodistas que balbucean un discurso diseñado en las oficinas de prensa de

       la casa presidencial. Las noticias, al ser potenciadoras de las realidades ficticias, separan a los individuos del contacto con el mundo, son una mera construcción mediática de los hechos. Según David Walton (2018):

      Lo “real” de las noticias es el espectáculo, la simulación. No tiene sentido que el espectáculo de la guerra se base en una representación consecutiva de eventos; los medios de comunicación funcionan según sus propios códigos, intereses y convenciones. (s.p.)

      Para continuar con el análisis tomo el concepto capitalismo de ficción de Verdú, quien caracteriza al capitalismo de los últimos 30 años 

      como un sistema donde lo “real” se convalida por la “realidad del espectáculo”; sistema en el que el uso de la ficción impregna todos los relatos, se toma la realidad y se le convierte en un producto del relato ficcional espectacular. La audiencia se relaciona con una serie de códigos aprendidos como vertiente de una secuencia dada y estructurada con fines comunicativos muy específicos:

      La atracción del espectáculo radica no ya en el puro espectáculo de lo real,

      sino en la realidad misma “dando el espectáculo”. De esa manera, los espectadores se sientan ante la pantalla no tanto para ver un espectáculo, sino, cómo la realidad se espectaculariza ante sus ojos. (Verdú, 2003, p.64)

      Según esas versiones de realidad ficcionalizada, las figuras ahora recicladas por medio de la ficción y convertidas en marcas, como: Los Tres Caínes, El patrón del Mal, Narcos y El Capo, incidieron en que se conformara, la versión oficial de la historia de Colombia. En estas representaciones los protagonistas son exaltados como los responsables de las enormes transformaciones ocurridas durante los últimos 50 años y, como si fuera una versión certera de los hechos contada por los noticieros, los programas de opinión y las narcotelenovelas narran la realidad de esa manera, por consiguiente, formando una red multidimensional del mismo relato. La historia la cuenta quien ha ganado la guerra, en Colombia, evidentemente la ganaron las estructuras narcoparamilitares vinculadas a los intereses de las clases dominantes, las mismas que manejan los canales de televisión, la industria y los monopolios de la información en el ámbito internacional.

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        Un país en venta DEF

        UN PAÍS EN VENTA

        El país es consciente de que nuestra biodiversidad, nuestros recursos naturales y energéticos son parte del legado que esta generación le dejará al mundo.

        MARCA COLOMBIA 2017

        Durante  el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) con el fin de rectificar la imagen de Colombia en el extranjero, se invirtieron varios miles de millones de pesos para crear la Marca País Colombia. Uno de los videos comienza con una serie de imágenes de exuberantes paisajes y en voz en off se escucha la voz de Juan Manuel Santos, quien afirma orgulloso:

        Colombia está pasando por un buen momento, estamos construyendo juntos un país mejor, hoy nos miran con otros ojos, hablan de nuestro país como una estrella fulgurante y nos proyectan como el nuevo tigre de América Latina. Tenemos lo que el mundo necesita y le estamos dando soluciones al mundo. (Marca Colombia, 2013)

        En este video aparecen hombres y mujeres, entre ellos, el exmandatario Santos, explicando el concepto de la campaña y lo que identifica a esta nueva Colombia, una nación lista para ser vendida a transnacionales:

        Bienvenidos a esta nueva idea de marca, bienvenidos a esta nueva forma de mostrarnos ante el mundo, bienvenidos a un país con una nueva actitud, bienvenidos a esta nueva imagen de Colombia. Una nueva narrativa para un gran momento. Una nueva idea de marca para un país solución. (Marca Colombia, 2013)

        Por consiguiente, con esta campaña se pretende realizar un supuesto proceso de modernización que deja de lado los problemas estructurales que han agobiado a Colombia por décadas, se concentra en mostrar estereotipos y figuras que son “positivas”.

        Se pretende borrar no solo la violencia que ha caracterizado el país sino también a sus víctimas. Y al afirmar que el país está entrando en una nueva era de Prosperidad Democrática y que posee riquezas para ofrecerle al mundo, se busca ocultar que éstas siempre han sido manejadas por las mismas élites ultra minoritarias. (Bar, 2013, párr.1)

        Este sistema de imágenes y conceptos que constituyen la Marca País Colombia no solamente ha funcionado hacia el extranjero, poco a poco lo ha hecho con el ciudadano de las grandes ciudades. Así, este sujeto se apropió del sentimiento de progreso y desarrollo que promueven dichas campañas.

        Ahora, es suya este tipo de mirada permeada por una gran cantidad de contenidos audiovisuales que circulan al interior de Colombia. La campaña logró convencer a algunos colombianos de que ese mundo publicitario es la realidad, ya sea que la viva o aspire a hacerlo. Este tipo de publicidad es una característica más de la colombianización de Colombia, pues hace parte del mismo sistema de imágenes y contenidos que crea una imagen de país inexistente, con la cual muchos terminan identificándose. Para Vicente Verdú (2003), la comercialización y exposición de un país como una marca basada en la fantasía puede crear lo que denominó “la figura del doble”:

        Para vencer ese fastidio de lo real, nace la oportuna figura del doble con una doble función: de una parte enaltece al original por su remedo; de otra, produce una imagen por donde se puede circular sin el penoso obstáculo de lo temporal. Porque lo replicado, como lo liofilizado, lo congelado, lo envasado al vacío, perdura liberado del tiempo, impulsado libremente hacia la inmortalidad. (p.39)

        Así, desde Verdú, los colombianos afectados por la colombianización han escogido la figura del doble, en otras palabras, han elegido una identidad prefabricada por las agencias publicitarias, dejando de lado la violencia, las luchas, la miseria y la desigualdad, así ellos mismos la hayan vivido y heredado. Es así como la memoria y la verdad sobre el conflicto no interesan a muchos y se prefiere una imagen publicitaria que dibuja un país lleno de exóticos paisajes para los turistas, un lugar con recursos naturales para los empresarios, un espacio del cual todos los colombianos se sientan “orgullosos”. En definitiva, Colombia se ha convertido en una tierra de contrastes: ha sido al mismo tiempo el segundo país más feliz del mundo y, según el informe de la Global Witness (citado por Monsalve y Petro, 2017) también el segundo país donde más asesinan líderes ambientales.

        Regis, B. (diciembre 15, 2013). Colombia popular vs. Marca País Colombia. Palabras al Margen.  Recuperado de http://palabrasalmargen.com/edicion-23/colombia-popular-vs-marca-pais-colombia/?category_id=313

        Verdú, V. (2003). El estilo del mundo, la vida en el capitalismo de ficción. Barcelona: Anagrama.

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          EL SICARIO

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          ANA FABRICIA CÓRDOBA

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          CARLOS PEDRAZA

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          • Infamia, Colombianización del Narcotráfico en México (1988), de Mario Rafael Ybarra Flores.

            Un accionar mafioso relacionado con la cultura de un territorio específico. Métodos de violencia especializada y corrupción política asociadas al narcotráfico que caracterizan a Colombia desde los años 80.

          • Metodologías de la Impunidad

            Estrategias Necro-políticas que funcionan a lo colombiano. Silenciamiento de periodistas, criminalización de la protesta social, asesinato de líderes sociales y activistas de DD.HH. El genocidio como herramienta de cambio social para posicionar un modelo social y económico.

          • imaginario Social

            La realidad de la colombianización alude al imaginario social que se alzó por un deseo adquisitivo e instantáneo, propagado por las dinámicas capitalistas. Los personajes asociados a la violencia del narcotráfico se han convertido en figuras de admiración para la opinión pública.

          • Cultura Traqueta

            Foto de hombre vestido de blanco en marcha por la paz 21 de enero 2019, quien gritó “No se va a negociar, plomo es lo que hay, plomo es lo que viene”. La expresión de una cultura traqueta en Colombia por Renán Vega Cantor.

          • Política de Estado

            Fotomontaje de Ernesto Samper y Felipe Calderón como mercenarios frente a ataúdes. Se presenta la Colombianización como una manera de organizar una guerra, justificando el exterminio sistematizado de la población campesina al criminalizarla, lucha contrainsurgente que se encubre en el paquete de la lucha antinarcóticos.

          • Narcointegración

            Un imaginario que integra a las naciones latinoamericanas alrededor de los mitos y la problemáticas producidas por el trafico de drogas ilícitas. Collage de anuncios de narcotelenovelas.

          • Planes de Intervención

            James T. Hill, comandante estadounidense que ejerció durante las administraciones de George W. Bush( 2001-2009) y Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), se refiere al término como una manera de adaptar la política de intervención norteamericana a las políticas de Estado en Colombia.

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          Sonrisas Tipo Exportación

          Aquí sonreímos cómo si la alegría se pudiera exportar 

          En la Encuesta Anual Global de 2017 y 2018, Colombia ocupó el segundo puesto como el país más feliz del mundo, tras una gran campaña diplomática del gobierno de Santos. La Gallup International, organización de asociaciones electorales ubicada en Munich, analizó el periodo entre octubre y diciembre de 2017 y 55 naciones hicieron parte de la encuesta para “determinar que la felicidad depende más de aspectos como la edad, el nivel educativo, los ingresos económicos y el estilo de vida que del país como tal” (Agencia F, 2018, párr.1).

          A pesar de lo anterior, tanto en el 2017 como en el 2018 el nivel de bienestar para el colombiano promedio no fue muy elevado. Colombia no ha sido nunca un país que se pueda considerar seguro vivir, pues el desempleo, la violencia y la falta de derechos son el pan de cada día. Es inconcebible entonces que una encuesta considere a los colombianos como gente feliz; aun así, la felicidad ha sido un factor comúnmente asociado a las características de la colombianidad, al igual que el color amarillo de la camiseta de la selección colombiana de futbol. Cuando busco en Google la palabra ‘colombianos’ aparece: gente sensual, feliz, vestida de amarillo y, por supuesto, la imagen de Pablo Escobar.

          • SONREÍMOS CÓMO SI FUERA UN DEBER.

            MEJOR SI NOS PAGAN

          • EL TRIUNFO DE LA SELECCIÓN COLOMBIA

            No es el triunfo de todos

          • VIOLENCIA HÍPERNORMAL

            Eterna y necesaria para poder progresar

          • LA REALIDAD ES SUSTITUIDA POR LA SIMULACIÓN MODELOS DE ALGO REAL SIN ORIGEN NI REALIDAD: LO HIPERREAL.

          • VIOLENCIA ESPECTACULAR, VIOLENCIA PUBLICITARIA

          • LA MOTOSIERRA: NUESTRO SÍMBOLO NACIONAL.

            Herramienta fundamental para la refundación de la patria.

          En estas imágenes de colombianos vestidos de amarillo se exalta la felicidad de una nación que se emociona con sus éxitos deportivos, pero siendo realistas no es un país que realmente se destaque internacionalmente, todo lo contrario, los éxitos futbolísticos de la selección Colombia son escasos e intermitentes. La camiseta amarilla junto con la sonrisa representa adecuadamente lo que sería, la imagen corporativa del segundo país más feliz del mundo. Esto no es más que la proyección internacional de un país a través de una marca, lo cual es un concepto nuevo, derivado de las exigencias para incorporarse a los circuitos transnacionales de la economía global. A su vez, se adscribe a esta afanosa necesidad de los países, por entrar en los estándares internacionales neoliberales a partir de una estrategia de tipo marketing publicitario y darse a conocer en los mercados globales.De esta manera, se genera un perfil público de los productos y servicios que dicho país ofrece con las particularidades del territorio y aquellas características que distinguen a sus productos y pobladores como un atractivo para el turismo y la inversión.

          • Lo que no cura el aguardiente es cáncer.

            LO QUE NO CURA EL AGUARDIENTE ES CÁNCER

          • COLOMBIA ES PASIÓN, PASIÓN, PASIÓN, PASIÓN

          • AQUÍ SONREÍMOS CÓMO SI LA ALEGRÍA SE PUDIERA EXPORTAR

            SOMOS EL PAÍS MÁS FELIZ DEL MUNDO

          • AQUÍ SONREÍMOS COMO SI LA ALEGRÍA SE PUDIERA EXPORTAR

          • CAFÉ, CARBÓN, PETRÓLEO Y BELLAS MUJERES

          • SOMOS EL PAÍS MÁS FELIZ DEL MUNDO

            HABLAN DE NUESTRO PAÍS COMO UNA ESTRELLA FULGURANTE Y NOS PROYECTAN COMO EL NUEVO TIGRE DE AMÉRICA LATINA

            ¿Por qué los colombianos somos tan felices?

            ¿Por qué los colombianos somos tan infelices?

            ¿Cuánto vale la sonrisa de un colombiano?

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              Galería Grandes Próceres de la Patria

              GENERAL MORA RANGEL

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                Postule un nombre

                Galería Líderes Sociales

                POR NUESTROS MUERTOS NI UN MINUTO DE SILENCIO. 

                Los cuerpos de líderes sociales que encarnan la voz colectiva frente al gobierno para negociar y exigir derechos, son cuerpos narrativos que comunican intentando transformar la realidad. Para esto acuden a mecanismos que les ofrece el Estado para la interlocución, se convierten en la voz de su comunidad en procesos de negociación. Los líderes, asesinados con sevicia y sistemáticamente, parecieran multitudes de rebeldes dispuestos a entregar su vida por el cambio social; cuando asesinan a uno aparece otro. Aun así, no salen de la nada, no brotan espontáneamente de la tierra para reemplazar al anterior; formar un líder social representa un trabajo enorme para una comunidad, esa persona debe formarse políticamente y asumir su papel histórico a sabiendas de que eso le puede costar la vida y la de su familia; son personas conscientes, tal y como los sicarios que les disparan, de la proximidad de la muerte. Durante el conflicto armado han sido asesinados miles de representantes de estas ideas de cambio social. El triste desconocimiento histórico de este exterminio sistemático es una herramienta más del genocidio: muertos que no le duelen a la sociedad, que solo le importan a sus más cercanos, que representan para las comunidades históricamente victimizadas ejemplos de lucha. Al mismo tiempo, estos cuerpos son narrativos al convertirse en cadáveres que sus allegados y compañeros deben ver desfigurados por las balas, el machete o la motosierra; comunican la advertencia letal de que el atrevimiento de organizarse para enfrentar a las mafias políticas que mal gobiernan este país  se paga  con tortura, desaparición forzada y la muerte.

                DESCUBRE LA LUCHA SOCIAL ÚNICA DE LOS COLOMBIANOS.

                A TRAVÉS DE LAS HISTORIAS DE 20 LÍDERES SOCIALES ASESINADOS

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