“La represa trajo la muerte a nuestra gente; muerte de los pescados, muerte de los miembros de nuestra comunidad, que han sentido la pérdida de proteínas, debilitando su salud, y la muerte de nuestros líderes que han protestado y desafiado este proyecto. La represa Urrá I es como una pared que corta el río Sinú e impide la subienda de los pescados. En este momento peces como el bocachico, yulupa, charua, barbule y otros, han sido prácticamente acabados. El impacto sobre mi pueblo es muy, pero muy triste”.

Palabras de Kimy Pernia frente al parlamento canadiense en 1999.  Tomado del libro Kimy palabra y espíritu de un río. https://www.semillas.org.co/es/kimy-palabra-y-espritu-de-un-ro#_ftn1

Kimy, fue el líder que encabezó incansables contiendas por la defensa de su territorio, para ello recurrió a la sabiduría ancestral de los Embera Katío para fortalecer y organizar a su comunidad en la lucha contra el megaproyecto de la hidroeléctrica Urrá. Como vocero y líder de su comunidad,  denunció en varios escenarios internacionales las violaciones que cometió el estado colombiano contra su pueblo.

Su capacidad para movilizar y convencer a quienes lo escuchaban, lo convirtió rápidamente en un enemigo de los madereros, la clase política, los grupos armados y las mafias que controlaban todo en el departamento de Córdoba y el Alto Sinú.

“Con la desaparición de Kimy, el pueblo embera katío quedó sin dirección y comenzó a experimentar la desestructuración social de sus comunidades, sus gobiernos, sus instituciones, quedando muchas familias a la deriva; lo que ha conducido a que en un lapso de quince años pasaran de ser dueños y señores de sus territorios, a ser cautivos y quedar subordinados a las fuerzas económicas (legales e ilegales) que instauran reglas y organizan a la población de acuerdo a sus intereses. Quizás ese fue el “castigo” que le propinaron al pueblo Embera por haber tenido el atrevimiento de rebelarse contra los poderosos dueños de la represa y haber soñado con un futuro promisorio para sus pueblos”.

Después de casi 20 años de su  desaparición, su familia lo seguía buscando sin encontrarlo, hasta que Salvatore Mancuso confesó frente a la comisión de la verdad que Kimy Pernia estuvo enterrado y después fué arrojado al Río Sinú. De acuerdo con su confesión, la orden de matar, fue dada por  Carlos Castaño y consumada por John Henao (alias ‘H2’), cuñado y escolta de Castaño.

“El líder embera-katío Kimy Pernía Domicó incomoda a muchas personas porque sabe hablar. Sus palabras en su lengua o en español fluyen con facilidad y despiertan el espíritu de quienes las oyen. Por eso, para silenciarlo, tres hombres armados, al parecer pertenecientes a las autodefensas, se lo llevaron esposado el pasado 2 de junio de las oficinas del resguardo indígena en Tierralta, Córdoba. Pero fracasaron en su misión porque al secuestrarlo liberaron su mensaje, lo enviaron más allá de las tierras de los cabildos del río Sinú y el río Verde.”  Revista Semana: “El hablador”, 17 de junio de 2001

POR NUESTROS MUERTOS, NI UN MINUTO DE SILENCIO

    Para usted, ¿qué significa el término "colombianización"?